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Los científicos están usando esta tecnología más eficiente para crear la fuerte respuesta inmunológica que muestran otras vacunas.

En nuestros cuerpos ahora mismo, el ARN mensajero, o ARNm, está enviando instrucciones genéticas para que las células produzcan proteínas, los mecanismos de la vida que hacen que los músculos del corazón latan, que los folículos del pelo crezcan y que ocurran muchos otros procesos biológicos. Este ARNm es una larga molécula que contiene instrucciones que una célula utiliza para crear proteínas.

Con esta información, en enero de 2020, los científicos secuenciaron todo el código genético del SARS-CoV-2, que causa la enfermedad coronavirus 2019 (COVID-19), y descubrieron el ARNm que codifica las notorias “proteínas Spike” que llevan el virus a las células humanas. Los científicos produjeron rápidamente este ARNm particular en el laboratorio.

«Piense en el ARNm como un mensaje de texto para decirle a las células lo que deben hacer», dice el especialista en enfermedades infecciosas de UNC Health, David A. Wohl, MD. «Para una vacuna, hemos sido bastante inteligentes y dijimos, ‘¿qué pasa si enviamos a nuestras células un mensaje de texto para que hagan algunas de las proteínas del virus? Entonces nuestro cuerpo vería estas proteínas y reaccionaría produciendo anticuerpos contra ellas’».

Los que desarrollan las vacunas hicieron precisamente eso. Primero probaron este método en el laboratorio y luego en animales para asegurarse de que se creaban anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

Después siguieron pequeños ensayos de fase I, seguidos por ensayos clínicos más grandes de fase II y III. Los resultados de estos ensayos han superado las expectativas. Los investigadores no circunvalaron las medidas de seguridad, pero pudieron trabajar rápidamente y evitar algunos obstáculos que requerían mucho tiempo. Los fondos federales para vacunas candidatas prometedoras también ayudaron.

Las vacunas COVID-19 de Moderna y Pfizer/BioNTech serían las primeras vacunas de ARNm en recibir la autorización de uso de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés).
. Ninguna otra vacuna de ARNm ha recibido la aprobación de la FDA hasta la fecha. Sin embargo, la tecnología de ARNm en la medicina no es nueva.

«Los datos observados indican que estas vacunas son efectivas en la prevención de COVID-19 sintomático», afirma Wohl. «No sabemos cuánto tiempo durarán los efectos protectores. Por eso monitoreamos durante dos años a los participantes de la fase III del ensayo clínico».

¿Por qué usar el ARNm para producir vacunas?

Las vacunas tradicionales utilizan virus vivos debilitados, virus muertos o apenas algunas de las proteínas virales, todo ello con la intención de provocar una respuesta inmunológica. Algunos de estos métodos están en desarrollo para las vacunas contra el COVID-19.

La creación de vacunas de ARNm excluye todos esos pasos y ofrece un trozo relativamente simple de código genético empaquetado en una partícula de grasa u otro recipiente inofensivo. Las moléculas de ARNm no son tan complicadas como las proteínas enteras, la síntesis de ARNm para las vacunas es más sencilla, y la fabricación de ARNm se puede ampliar mucho más rápido para satisfacer la demanda, como durante una pandemia.

Si son tan nuevos, ¿no significa que no sabemos lo suficiente sobre ellos?

En realidad no.

En 1990, científicos inyectaron ARNm sintético en animales para demostrar que las células pueden producir la proteína deseada. En 2005, y desde entonces, los científicos han estado averiguando cómo empaquetar ARNm estabilizado dentro de partículas diminutas para llevar la carga de ARNm a las células correctas para las vacunas y otras terapias. Durante estos años, los científicos aprendieron cómo estos paquetes de ARNm dan instrucciones a las células para que produzcan las proteínas deseadas, y aprendieron que el ARNm no entra en el núcleo de la célula. Así que el ARNm no interfiere con nuestro ADN ni con ninguna parte de nuestro cuerpo. El ARNm se degrada, y nuestras células lo desechan, al igual que nuestras células se deshacen de nuestro propio ARNm cuando ya no lo necesitamos.

Una de esas empresas que investiga esta tecnología desde 2008 es Biopharmaceutical New Technologies (BioNTech), una empresa alemana que se ha centrado en los candidatos de fármacos contra el cáncer basados ​​en productos de ARNm. Cuando la pandemia de COVID-19 llegó, los científicos de BioNTech dejaron todo para centrarse en la creación de una vacuna de ARNm candidata contra el COVID-19. Lo hicieron, y se asociaron con una compañía farmacéutica mucho más grande, Pfizer, que podía producir vacunas en masa más fácilmente para ensayos clínicos en los Estados Unidos y más allá.

David A. Wohl, MD es profesor de medicina en la División de Enfermedades Infecciosas del UNC School of Medicine, donde dirige la Unidad de Ensayos Clínicos de Prevención y Tratamiento del VIH y codirige el Grupo de Trabajo de Investigación de Fiebre Hemorrágica Viral de la UNC. Investigación de Fiebre Hemorrágica Viral de la UNC. Ayuda a dirigir los estudios clínicos de COVID-19 en el UNC Medical Center.

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